La inflación se desboca, el Euribor se da la vuelta y se sitúa en el 4.59% y el crecimiento previsto para el próximo año oscila entre el 2.1 y 2.4% según el BCE, ¿alguien pone en duda la crisis?

Parece que lejos de calmarse la marea de turbulencias económicas, tras las elecciones del 9 de marzo, la tormenta ha tornado a tempestad y a estas alturas a nadie se le ocurre hablar de optimismo en los números previstos para los próximos años.

Pese a que las entidades de nuestro país gozan aún de buena salud, esto es, aún no se han visto afectadas por el virus de las subprime que mantiene en la UCI a grandes financieras de todo el mundo, el resentimiento de las turbulencias en los mercados interbancarios empieza a dejarse notar y las financieras nacionales ven como siguen teniendo cerradas sus principales puertas de financiación.

Así pues, nos encontramos a finales de un primer trimestre del año bastante duro en cuanto a los números registrados en los índices que miden la salud económica de un país.

La crisis ha hecho que el Euribor se comporte de forma distinta a cómo auguraban los expertos, que han visto como después de dos meses de bajada se daba la vuelta para situarse en un 4.59%. La tasa más alta registrada desde julio de 2005, cuando este índice marcaba un mínimo histórico del 2.1%.

Así pues, la cuestión es que con un Euribor disparatado y el cierre de los mercados de las titulizaciones y cédulas se pueden generar problemas a las entidades menos saneadas y éstas a su vez pueden arrastrar a otras por el efecto dominó.

Además, el Euribor fuera de control repercute directamente en el encarecimiento de los créditos conseguidos y endurece la financiación de las empresas y los hogares familiares.

La solución pasa por una bajada de los tipos de interés por parte del BCE como ya han hecho los bancos centrales de Estados Unidos y Gran Bretaña, pero en la zona euro, el BCE no quiere oír hablar de una bajada de tipos hasta que no vea un mínimo de control en la inflación de la eurozona, situada en los últimos tiempos en el 3.5%.

De momento el único compromiso que han conseguido sacarle al BCE es una inyección de liquidez pero, ¿será suficiente con esto? No. Aunque los bancos reciban nuevas inyecciones de liquidez guardan los excedentes y siguen sin prestarse dinero. Por lo tanto, los ingresos de liquidez ayudan a paliar las consecuencias de la crisis pero no lo resuelve el problema.

Además, la ralentización de la economía española  tendrá que encontrar soluciones próximas y urgentes para su reactivación.

De momento los resultados que se manejan son bastante pesimistas. El paro y la economía vuelven a centrar la atención de la mayoría de los ciudadanos españoles, que han visto como hoy se hacía publica una tasa de desempleo en el 9%, la mayor tasa registrada en los 27 países de la UE, sólo superada por Eslovaquia con un 9.9%.

Además, desde el BCE se ha lanzado una previsión de crecimiento para España bastante distante de lo previsto por el Ministerio de Economía y su ministro Pedro Sobes. Desde el BCE la tasa de crecimiento de España estará entre el 2.1 y 2.4%, mientras que según Solbes se mantiene el objetivo del 3.1% de crecimiento.

Y yo me pregunto, por qué seguir manteniendo una previsión casi utópica, después de que el BCE corrigiera las previsiones auguradas por el Gobierno?? Al menos esperamos que tras la revisión anunciada por el ministro se lleguen a posiciones más realistas y acertadas, porque en las matemáticas son los números los que hablan y en este caso no son nada alentadores.

Algunos de los expertos proponen como solución más eficaz que sea el propio BCE el que compre los títulos repudiados por el mercado, ya que de esta manera estaría inyectando liquidez de forma neta y contribuiría a fijar un suelo para las valoraciones de estos activos, algo fundamental para recuperar la normalidad en los mercados. La medida, además, ayudaría a devolver la confianza perdida a inversores y entidades, lo que equilibraría de nuevo los mercados y proporcionaría nueva liquidez a las financieras.

De momento, esperaremos para escuchar el plan de choque que se supone anunciará  Zapatero, la semana próxima en su discurso de investidura. Esperemos que sus propuestas sirvan para calmar los mercados y esperanzar los bolsillos de las empresas y los ciudadanos que cada vez tienen el cinturón más apretado.

01/04/2008 13:53

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