La vulnerabilidad de un sistema de globalidad financiera
La segunda mitad del siglo XX ha estado caracterizada por una bonanza económica destacada en los países desarrollados y, por varias crisis cíclicas y financieras, a las que ya hicimos referencia en el artículo de ayer.
Así pues, hoy voy a tratar de centrarme en la actual crisis generadora de un nuevo sistema financiero global y consecuencia de los excesos que han cometido las financieras de los países de primer orden, respaldadas por las garantías de sus diferentes Estados y los auxilios de los bancos centrales con sus inyecciones de liquidez. La actual situación ha conseguido poner en jaque al que, hasta la fecha, había sido el motor de la economía mundial, EEUU.
Y cómo funciona esta globalización financiera??? Como se dice en mi tierra ‘con un tren de vida por encima de tus posibilidades’. Esto es lo que le ha sucedido a EEUU y lo que ha arrastrado al resto de economías dependientes de ésta, siguiendo el modelo de desarrollo estadounidense.
Veamos esto con un ejemplo concreto. A finales de la II Guerra Mundial EEUU se alzó con el puesto de potencia hegemónica mundial y durante décadas ha sido el productor del 50% del total de la riqueza mundial. Desde entonces y, hasta la fecha de hoy, el asunto ha cambiado bastante. Hacia finales del año 2006, la deuda total de Estados Unidos ascendía a 48 billones de dólares, que era más de 3 veces el PIB norteamericano y también superior al PIB mundial. Hoy, EEUU acumula un déficit exterior de 750.000 billones de dólares, cinco veces más que su actual PIB.Atentos también a los siguientes datos que contienen buena parte de la explicación de esta situación de crisis en la globalización financiera.
Según el economista Alan Greespan, desde 1946 los intermediarios financieros americanos han crecido un 1.8% por encima del PIB por año; si calculamos este crecimiento a lo largo de 60 años, el resultado es que los intermediarios financieros han crecido por encima del 100%. Además, hay que sumar que el endeudamiento de los individuos ha aumentado hasta alcanzar el 20% de sus activos y el endeudamiento empresarial alcanza el 43% de sus activos.
Como se desprenden de estos datos el panorama lejos de ser alentador es más bien aterrador, y como en economía los datos hablan solos, que cada cual saque conclusiones.
Además, hay que apuntar el aprovechamiento que los países desarrollados han tratado de sacar a los países de economías emergentes.Para ilustrar este aspecto tomaré como ejemplo la economía China. El país asiático, casi a punto de convertirse en el FMI de numerosos países centrales, cuenta con unas reservas de 1.5 billones de dólares, a los que hay que sumarle 3 billones más, procedentes del ahorro interno del país. Si China pusiera a la venta estos dólares en bonos del Tesoro, la caída del dólar americano no tendría posible reparación. Eso sí que sería una hecatombe mundial.
Y es que, en parte, esta crisis también se explica porque los países centrales han utilizado dinero de fuera, procedente de economías emergentes para financiar productos de alto riesgo en su territorio.
¿Qué es necesario para la recapitalización de los bancos y evitar la recesión crediticia mundial?Pues evidentemente inyección de liquidez y la recuperación de la confianza de los inversores en el sistema financiero mundial. Tarea bastante ardua de conseguir, sobre todo cuando son los números los que tienen que hablar y dejar a un lado las palabras.
Una de las propuestas más acertadas de las que plantean los economistas y analistas de medio mundo para erradicar estas crisis cíclicas, abalada también por el ya mencionado Alan Greenspan en su recién publicado libro, La era de la turbulencia, es que los instrumentos de mercado de capitales, esto es, las acciones, los bonos, fondos, etc. aumentaran su valor en relación con los depósitos bancarios, de este modo se disminuiría considerablemente los riesgos del Estado al tener que hacer frente a turbulencias financieras como las que se están viviendo ahora.
De este modo también se aumentaría el financiamiento disponible para empresas y nuevos negocios de acuerdo con los tiempos y, se disminuiría la financiación para el consumo en los países en desarrollo. Esto es, gastar de acuerdo con las posibilidades de un país dejando a un lado la especulación y la economía parasitaria.
Este viernes el grupo G-7 tiene una cita más que importante en Washington, donde seguro tratarán de encontrar soluciones a la, ya más que admitida, crisis financiera mundial. Y seguro que en esta cumbre tampoco faltará tiempo para debatir sobre cómo frenar la caída libre del billete verde.
En el año 2002 un euro se cambiaba a 0.86 dólares americanos mientras que hoy un euro cuesta 1.57 dólares; en vista de lo cual, el oro se convierte en su colchón para amortiguar el golpe y esto tiene consecuencias positivas para EEUU, pero no tanto para el resto del mundo. Así pues, el oro ha pasado de 273 dólares por onza en el año 2000 a más de 700 dólares que cuesta hoy.
A grandes trazos este es el paisaje que se divisa en el sector financiero mundial. Una economía especulativa que necesitará el esfuerzo de todos para comenzar de nuevo a andar.
En España, ayer se celebró el primer debate de investidura del actual presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, en el que concedió un apartado especial al tema económico, aunque desgraciadamente no aportó nada nuevo. Sí reconoció que el signo económico de la actual legislatura será distinto al de la anterior legislatura. Admitió que se registrarán tasas inferiores de crecimiento, aunque no ofreció ningún dato concreto y auguró que será un “horizonte transitorio” tras el cual volverán a “recuperarse las buenas constantes”. Parole, parole, parole…En fin, apriétense los cinturones porque el viaje está a punto de comenzar.Mientras se preparan para el despegue, unos datos más halagüeños; las entidades bancarias españolas han comenzado a presentar balance de resultados del primer trimestre del año. Hoy se han conocido los números de Banesto que ha presentado un crecimiento del 16% y destaca sus 4.000 euros de liquidez para afrontar vendavales financieros.
Por su parte, el presidente del Santander que aún no ha presentado datos oficiales, asegura que el crecimiento de su banco también es bueno y que crecerá por encima del 15% por acción entre 2008-2009. No todo va a ser malo!!