¿Alimento para las bocas o para los tubos de escape?
Parece que el remedio está siendo peor que la enfermedad. Todas las miradas, excepto la de Lula da Silva, apuntan a la producción de biocombustibles como causa principal de esta inusual y disparatada subida de los alimentos básicos.
Para ir abriendo boca lean las declaraciones radicalmente opuestas sobre la misma cuestión, la subida del precio de los alimentos y los biocombustibles:
Jean Ziegler, relator de la ONU para la Alimentación: Las políticas de incentivo a los biocombustibles contribuyen con un impacto negativo a la oferta de los alimentos y representan “UN CRIMEN PARA LA HUMANIDAD”.
Lula da Silva: “Los alimentos están caros en este momento porque el mundo no estaba preparado para ver que millones de chinos comieran y millones de indios comieran”.
Toma ya!! Esto sí que es síntesis y concreción en el planteamiento de problema. Supongo que habrá estudiado en el mismo colegio que el primo de Rajoy, porque excepto Brasil que representa el 90% de la producción de etanol, todos los demás países e instituciones, organismos y expertos en economía, en medio ambiente y en biocombustibles señalan de forma incisiva el aumento de la demanda de biocombustibles como responsable del encarecimiento de los productos básicos.
Así pues:
- el arroz y la soja han aumentado su precio hasta un 75%
- El trigo ha duplicado su precio y sus el precio de su venta lo ha incrementado hasta en un 130%
- El maíz ha subido un 30%
- En Bangladesh un paquete de arroz cuesta la mitad del ingreso diario de la población
- En Sierra Leona el precio del arroz se ha multiplicado por 3 en el último año
- En Egipto el precio del trigo se ha multiplicado por 5 en los últimos doce meses
- En China, durante el último mes el precio de los alimentos se vio incrementado en un 20%
Y en todo 2007:
- Los cereales aumentaron su precio en un 41%
- Los aceites vegetales subieron un 60%
- Y los productos lácteos incrementaron su precio en un 83%
Como se puede observar, los datos recogidos no son para tomarlos a guasa. En la última reunión que tuvo lugar en Londres, tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial coincidieron en alertar sobre las posibles consecuencias de esta brutal subida en el precio de los alimentos. Señalaron como una de las causas más incisivas en esta subida de precios el aumento de la demanda y consumo de los biocombustibles y afirmaron que de continuar al alza el precio de alimentos básicos, el problema podría desembocar en otro aún mayor, generando la pobreza a más de 100 millones de personas.
Ahora bien, si los biocombustibles nacieron para contribuir a un menor calentamiento global del planeta. Para competir con los efectos negativos que generaban la producción de petróleo como la emisión de gases causantes del efecto invernadero y, para combatir la volatilidad de los precios del oro negro, ahora que generan más problemas que beneficios no entiendo por qué no se remedia.
Por su parte Brasil lo tiene claro. No ve ninguna relación entre la subida del precio de los alimentos y la producción de etanol. El presidente de Brasil no encuentra relación con esta desorbitada subida de precios, el que ahora la tierra que antes se dedicaba al cultivo de bienes para el consumo humano haya pasado a explotarse para generar alimento a los tubos de escape y, por lo tanto, ha afirmado que piensa seguir adelante con su plan de expansión aumentando entre un 2 y un 5% la mezcla de biocombustible en diesel.
Mientras tanto, otros expertos apuestan por un aumento de la producción interna de alimentos en cada uno de los países más afectados por la hambruna para contrarrestar el problema.
La fórmula mágica nadie la tiene, pero lo que sí está claro es que este es un problema que no podemos obviar, ya que la hambruna global derivará en cuestiones que no se solucionarán con un trozo de pan en la boca.
Señores, en este mundo el dinero mueve muchas cosas, pero el hambre puede mover y desestabilizar muchas más.