¿Por qué tienen miedo los mercados?
Hace ya un año que el Bearn Stearns advirtió de que sus hedge founds estaban al borde de la liquidación por la pérdida de valor de sus activos vinculados a las hipotecas subprime. Hoy una de las noticias estrella de la información económica es la compra de Bearn Stearns por parte del segundo mayor banco de EEUU y su rival directo, el JP Morgan.
Ni siquiera la rebaja de hasta el 3.25% de los tipos de interés aprobada por la Reserva Federal Estadounidense ha impulsado al quinto banco más grande en EEUU, que ha visto como la falta de liquidez ponía en quiebra la entidad y ha tenido que ser rescatado por su rival más directo.JP Morgan ha saldado la operación con 236 millones de dólares, lo que supone pagar 2 euros por cada acción adquirida, un precio mucho más rebajado que la actual cotización de la financiera. En la jornada del viernes sus acciones se pagaban a 30 euros. Sin embargo, los Consejos de Administración de ambas entidades dieron luz verde a la operación de compra venta, a media noche de ayer, después de que las acciones de Bearn Stearns hubieran cedido hasta un 40% en la última jornada de cotización, lo que suponía un riesgo de quiebra bastante alto. La FED y el JP Morgan, se lanzaron, pues, al rescate y aunque parecen haberlo conseguido las consecuencias negativas han teñido de rojo los mercados de todo el mundo.
Ni las medidas urgentes de la FED ni los mensajes esperanzadores del FMI ni el aliento que G. Bush trata de lanzar a los ciudadanos estadounidenses, con mensajes de que la recesión se salva con un mercado libre, logran erradicar el miedo que se respira entre los inversores de todos los mercados financieros. Y es que a pesar de que la economía estadounidense aún no ha dado signos negativos, cada vez más, se encuentra estancada y ralentizada, lo que significa que no podemos descartar el fantasma que lleva rondando la economía global del planeta desde finales del año pasado, la recesión. Incluso el director del Fondo Monetario Internacional, Strauss Khan, ha advertido que el sistema además de estar ralentizado ha crecido menos de lo que el FMI pronosticaba hace tan solo un mes. Los últimos datos oficiales hablan de un crecimiento de tan sólo un 1% del PIB de la economía que marcaba, hasta no hace mucho, el ritmo del resto de economías planetarias. Y quizá esto no haya cambiado tanto ya que el hecho de que EEUU esté sumido en una, cada vez más, alarmante crisis monetaria, hace que el resto de sistemas económicos se resientan.
Como muestra un botón. Ayer, se lanzó la voz de alarma con Beran Stearns y hoy, pese al salvavidas que la FED y JP Morgan le han arrojado a la financiera, todos los mercados han amanecido con pérdidas. El Ibex 35 despertaba con una bajada del 2.64%, de nuevo por debajo de los 13.000 puntos; Wall Street registraba una caída del 1.31%; y el índice de Nikkei cerraba la jornada con una caída del 3.71%, hasta alcanzar los 459.09 puntos (por debajo de los 12.000 enteros), la primera vez que se registra una cifra tan negativa desde agosto de 2005; por su parte, Hong Kong también registraba bajadas del 4.31% para situarse en los 21.318 enteros.
¿Qué se puede deducir de tanto catastrofismo y dato negativo? Pues que ahora que ya se ha pronosticado el gripazo que ha cogido la economía estadounidense nadie está a salvo, ni siquiera los mercados emergentes. Y que lo único que en estos momentos hay seguro en los mercados es el oro, el petróleo y el euro, que siguen registrando máximos históricos. Y esto, ¿es bueno o malo? Pues depende de la lectura que se quiera hacer. Para la recuperación económica de EEUU es nefasto, para los inversores son valores más que seguros.
Los valores seguros también están sujetos a turbulencias de grandes subidas y bajadas y de momento parece que son estos tres valores quienes marcan el ritmo de recuperación de EEUU. Así pues, hace tan sólo un mes que el oro registraba un máximo histórico de 933.10 dólares y actualmente cotiza a 1030 dólares la onza; por su parte, el petróleo es otra de las materias que más preocupa a los expertos económicos en el país norteamericano. Si a finales del mes pasado el oro líquido registraba una caída histórica, llegando a cotizar a 87 dólares el barril, lo que procuraba algo de oxígeno a la recuperación de la economía, hoy registra unos máximos de 111 dólares por barril, lo que propicia una situación de estrangulación casi total. Si a todo ello se suma la continua devaluación del billete verde frente al euro, que hoy cotiza a 1.59 dólares, la crisis está servida.
Por el momento los viejos lobos de bolsa tratan de sacar el máximo de rentabilidad a la crisis en que está enfangado el continente norteamericano con poderosas inversiones en el terreno. El caso más sonado es la pérdida de posición como constructor oficial de la flota de aviones del ejército estadounidense, Boeing, por una europea, Airbus, filial de EADS.
Aún no se puede, pues, hablar de recesión, pero los más avispados ya están ocupando su lugar, en el que hasta ahora era el gigante económico, para cuando el gigante despierte estar bien armados.